FORMACIÓN
DEL DOGO ARGENTINO
Los
hermanos Nores Martínez se criaron en un ambiente familiar
claramente influenciado por su padre, un caballero, cazador y cinófilo
de alma.
Rubén Passet Lastra comenta en su libro “nuestro perro
el dogo argentino”, pág. 11: “Los éxitos
de los Perros de Pelea Cordobeses se sucedieron y cada vez hubo más
criadores (...) Entre elogios y críticas se deslizaba en estas
conversaciones (el padre), algo que era lamentar que tanta bravura,
tanto coraje y eficiencia para la lucha, se derrochara estérilmente
en un acto tan inútil como la pelea de perros.” Estas
palabras quedaron firmemente gravadas en las cabeza de lo entonces
niños, Antonio y Agustín.
Pocos años después, ante el problema en el que se habían
convertido los animales salvajes en Argentina, que mestizados con
animales llegados de Europa diezmaban los cultivos y el ganado sin
remedio, pudieron comprobar que los perros que importaban de países
europeos para darles caza no les servían, pues los campos y
sistemas de caza europeos eran totalmente diferentes a los argentinos.
En base a esto y observando la potencia desperdiciada del perro de
pelea cordobés en combates con otros perros, se les ocurrió
crear una raza nueva, con esas virtudes pero empleándolas para
la caza mayor.
1ª FASE. RAZAS QUE DIERON LUGAR AL DOGO
ARGENTINO
Año
1925: Comienza la formación del Dogo Argentino.
Año 1928: Antonio Nores redacta el primer standard de la raza,
que es publicado en la revista Diana en mayo de 1947.
1.
Viejo perro de pelea cordobés: Formado en el siglo
XIX a partir de cruces entre Bullterrier, Boxer, Mastín
y Bulldog, para ser empleado en las peleas de perros, muy arraigadas
entre los ciudadanos de aquella época.
Cabe
destacar que los Bullterrier, Boxer y Bulldog que dieron lugar
a esta raza canina en el siglo XIX eran muy diferentes de cómo
los conocemos en la actualidad. Además, el “Mastín”
(como se los nombraba en aquella época) que también
forma parte de su formación, aportado por los españoles
en la época de la colonia para atemorizar a los indígenas,
era también conocido como “Alano” o “perro
alano”, raza que se daba por extinguida, actualmente en
recuperación en su país de origen, España. |
 |
Los hermanos
Nores Martínez decidieron utilizarlo como base en la creación
del Dogo Argentino, seleccionando sus virtudes: Valentía, predisposición
para el trabajo, incansable, insensibilidad al dolor, eficiencia en
la lucha; y eliminando sus defectos, pues eran inútiles para
cualquier otro fin diferente de la lucha contra sus congéneres,
además, carecían de olfato y velocidad.
Bulldog del año 1900 |
Alano del año 1920 |
Alano "Ardito" |
2.
Bullterrier: Se utilizaron tres ejemplares, uno de los cuales
resultó transmitir la sordera, error que les costó muchos
quebraderos de cabeza con posterioridad.
3.
Bóxer: Fueron incluidos en la genealogía del
Dogo en formación al menos 3 ejemplares, que aportaron su gran
valor y capacidad de aprendizaje y obediencia.
4.
Bulldog Inglés: Aportó su tenacidad en la lucha
y fuerte mandíbula. Esta raza fue muy poco utilizada por los
Nores Martínez porque estaba ya presente en el Viejo perro de
pelea cordobés y además, daba mucho prognatismo y reducía
demasiado la talla.
Antes de 1954 utilizaron 4 ejemplares de esta raza: uno atigrado, y
tres blancos.
Nota:
Cuando a causa de la consanguinidad, el dogo se les “apetizaba”,
introdujeron razas gigantes como el Gran Danés (Dogo Alemán),
el Irish Wolfhound y el Mastín del Pirineo para mantener la buena
altura, característica esta que les preocupaba bastante.
5.
Gran Danés: Antes de 1954 utilizaron un ejemplar atigrado,
6 ejemplares arlequines (uno de los cuales tenía una pequeña
manchita clara en un ojo que les costó bastante eliminar), un
cruce de Irish Wolfhound con Gran Danés, y un cruce de Gran Danés
con Viejo perro de Pelea Cordobés, de 75 cm de alzada, que según
comenta Agustín en la página 68 de su libro “Historia
del Dogo Argentino”, presentaba ya el soma del Dogo Argentino,
por lo que cubrió muchas dogas ya por el año 1935.
Agustín Nores Martínez con "Countess"
en 1938. Hembra Gran Danés arlequín que aportó
su sangre a la formación del Dogo Argentino a partir de
1937. |
6.
Pointer: Aportó su gran olfato, con la capacidad de
ventear, y el buen carácter. A esta raza se le dio especial importancia
en la formación del Dogo Argentino, pues de ella ha heredado
una de las carácterísticas físicas más especiales
que forman su sello racial, el hocico levemente cóncavo.
Antes de 1954 se utilizaron al menos 8 ejemplares de distintos colores.
7.
Irish Wolfhound (Galgo Irlandés): Esta raza era extremadamente
admirada por los Nores, pero no pudieron encontrar ejemplares de la
misma hasta bien avanzada la formación del Dogo.
Aportó su buen carácter, tamaño y aptitudes para
la caza.
Además del cruce Gran Danés e Irish Wolfhound mencionado
anteriormente, los Nores utilizaron al menos otras dos parejas de esta
raza procedentes de las mejores líneas americanas.
8.
Dogo de Burdeos: Emplearon un único ejemplar puro de
esta raza en la formación del Dogo, además de un cruce
de Dogo de Burdeos y Bullterrier (o viejo perro de pelea Cordobés).
Aportó buenos cráneos y mandíbulas, muy musculosas
y buena altura.
Esta raza fue poco utilizada por dar un reflejo amarillo en el pelo
difícil de eliminar.
9.
Montaña del Pirineo: Aportó un excelente olfato
y gran talla, carácter bonachón y gran rusticidad. Dejó
como defecto el dedo aberrante y un pelo algo largo.
Antes de 1954 se utilizó una única pareja importada de
USA, Cote de Neige Van du Nord ("Napoleón") y Cote
de Neige Pavanne ("Josefina"), hijos de campeones, (a partir
de 1948), para recuperar la talla que los dogos en formación
habían empezado a perder. El macho cubrió muchas dogas
en formación.
Marjorie Butcher del criadero Cote de Neige en
Western Massachusetts con los Campeones Cote de Neige Beau Patou,
Orage of Cote de Neige, y Cote de Neige Vidangeur. |
AKC Champion Quibbletown Jim Dandy, descendiente
de los Montañas del Pirineo del criadero Cote de Neige,
en 1974 |
Finalmente
surge el Dogo Argentino, en los años 50, pero se encuentran con
un grave problema, pues más de la mitad de los cachorros nacidos
eran sordos.
2ª
FASE. RECUPERACIÓN DE LA RAZA Y RECONOCIMIENTO.
Entre
1954 y 1964.
Agustín Nores Martínez toma las riendas de la selección
del Dogo Argentino tras el asesinato de su hermano Antonio, el 2 de
diciembre de 1956, encontrándose con que la raza casi se había
extinguido, y los ejemplares que quedaban, habían sido utilizados
para peleas por los campesinos. Esta gimnasia “antifuncional”
había cambiado el carácter del Dogo Argentino.
Agustín utilizó nuevamente ejemplares de Mastín
del Pirineo, de Irish Wolfhound y de Pointer en la selección
y recuperación del caracter y la tipicidad Dogo Argentino.
Año
1964: La raza es reconocida por la Federación Cinológica
Argentina.
Año
1973: La raza es reconocida por la Federación Cinológica
Internacional y por el Kennel Club Argentino.
Nota:
Es indudable que la base del Dogo Argentino es el “Viejo Perro
de Pelea Cordobés”, pero eso no quiere decir que la creación
del Dogo tuviese como objetivo su utilización en las peleas de
perros, como muchos tienen el valor de afirmar demostrando así
su falta de conocimientos sobre la raza, ambos conceptos son muy diferentes,
y es muy grave confundirlos. Los libros que menciono anteriormente demuestran
punto por punto, cuáles eran los objetivos de los creadores de
esta raza canina, el más importante de ellos fue eliminar ese
defecto, característica claramente recesiva a una de las raza
que conforman su árbol genealógico, como es la agresividad
hacia sus congéneres. |