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EL DOGO ARGENTINO

Introducción | Los creadores | Formación del Dogo | 1ª Fase: Razas utilizadas | 2ª Fase: Recuperación y Reconocimiento

INTRODUCCIÓN

Cada vez que leemos algo sobre cualquier raza canina nos encontramos con lo mismo, todas son perfectas. Es lógico, pues para cualquier criador, aficionado o simple propietario, su perro es el mejor y más perfecto del mundo.

Por este motivo es muy difícil hablar de esta raza canina sin caer en la redundancia, en la monótona repetición sobre el cúmulo de virtudes que posee.
Sin embargo, las virtudes físicas y temperamentales del Dogo Argentino no son fruto de la casualidad, son el resultado de años de minucioso trabajo seleccionando unas características determinadas que los creadores de la raza, Antonio y Agustín Nores Martínez, pretendían reunir en el perro ideal que llevaban años buscando, sin éxito, en otras razas caninas de origen europeo, pues su objetivo era, como el mismo Agustín menciona: “hacer un perro valiente, cazador de caza mayor, amigo de los niños, sociable con sus congéneres y guardián de nuestros hogares”.

Coraje, valor, fuerza, nobleza y dignidad, son sólo algunas de las cualidades que describen el temperamento del verdadero Dogo Argentino. Estamos ante una raza canina tan perfecta, completa y útil que, al hablar de ella los que la conocemos, da la impresión de que la pasión inunda nuestra mente, dejándonos dentro de una ilusión imposible de existir.

Pero el caso del Dogo Argentino es diferente, gracias a sus creadores disponemos de notas precisas del excelente trabajo que realizaron, seleccionando esta raza canina única en el mundo. Por ello me resulta imprescindible mencionar, que cualquier persona, antes de llamarse criador de dogos, antes de poseer un dogo, antes de, simplemente referirse al Dogo Argentino como raza canina, debería conocer y estudiar en profundidad todos los comentarios y notas que sus creadores nos dejaron, constituyendo los libros* más significativos que jamás se han publicado sobre esta excepcional raza canina.

Merecen especial mención también, las obras publicadas por sus más allegados discípulos colaboradores: Dr. Víctor Valiño y D. Rubén Passet Lastra. Estos libros resultarán de especial interés para todo cinófilo de alma, poseedor de la verdadera intención de aprender.

Las reflexiones, notas y comentarios que sobre esta raza dejo a continuación al alcance del lector han sido pues, fielmente extraídos de estas obras.

*Datos extraídos de los libros:
“El Dogo Argentino, por su creador” del Dr. Antonio Nores Martínez, reeditado por su hijo D. Abel Nores Martínez;
“El Dogo Argentino” e “Historia del Dogo Argentino”, por Dr. Agustín Nores Martínez;
“El Cachorro Dogo Argentino” y “Todo Acerca del Dogo Argentino”, por Dr. Víctor Valiño;
“Nuestro perro dogo argentino”, por D. Rubén Passet Lastra
.

Los creadores del Dogo Argentino.


Dr. Antonio Nores Martínez (1907-1956):

Médico cirujano, profesor de la Universidad Nac. De Córdoba, Jefe de Salas en Hospitales Nacionales y Provinciales. Director de traumatología del Hospital Militar de Córdoba.


Dr. Agustín Nores Martínez (1908-xxx):

Magistrado juez, Embajador Extraordinario y plenipotenciario de Argentina en Canadá, Decano interventor y rector interino en la Facultad de derecho de Buenos Aires, Presidente de la Cámara Federal de Apelaciones de la Capital. Autor cerca de una decena de libros sobre derecho.

FORMACIÓN DEL DOGO ARGENTINO

Los hermanos Nores Martínez se criaron en un ambiente familiar claramente influenciado por su padre, un caballero, cazador y cinófilo de alma.
Rubén Passet Lastra comenta en su libro “nuestro perro el dogo argentino”, pág. 11: “Los éxitos de los Perros de Pelea Cordobeses se sucedieron y cada vez hubo más criadores (...) Entre elogios y críticas se deslizaba en estas conversaciones (el padre), algo que era lamentar que tanta bravura, tanto coraje y eficiencia para la lucha, se derrochara estérilmente en un acto tan inútil como la pelea de perros.” Estas palabras quedaron firmemente gravadas en las cabeza de lo entonces niños, Antonio y Agustín.

Pocos años después, ante el problema en el que se habían convertido los animales salvajes en Argentina, que mestizados con animales llegados de Europa diezmaban los cultivos y el ganado sin remedio, pudieron comprobar que los perros que importaban de países europeos para darles caza no les servían, pues los campos y sistemas de caza europeos eran totalmente diferentes a los argentinos. En base a esto y observando la potencia desperdiciada del perro de pelea cordobés en combates con otros perros, se les ocurrió crear una raza nueva, con esas virtudes pero empleándolas para la caza mayor.


1ª FASE. RAZAS QUE DIERON LUGAR AL DOGO ARGENTINO

Año 1925: Comienza la formación del Dogo Argentino.
Año 1928: Antonio Nores redacta el primer standard de la raza, que es publicado en la revista Diana en mayo de 1947.

1. Viejo perro de pelea cordobés: Formado en el siglo XIX a partir de cruces entre Bullterrier, Boxer, Mastín y Bulldog, para ser empleado en las peleas de perros, muy arraigadas entre los ciudadanos de aquella época.

Cabe destacar que los Bullterrier, Boxer y Bulldog que dieron lugar a esta raza canina en el siglo XIX eran muy diferentes de cómo los conocemos en la actualidad. Además, el “Mastín” (como se los nombraba en aquella época) que también forma parte de su formación, aportado por los españoles en la época de la colonia para atemorizar a los indígenas, era también conocido como “Alano” o “perro alano”, raza que se daba por extinguida, actualmente en recuperación en su país de origen, España.

Los hermanos Nores Martínez decidieron utilizarlo como base en la creación del Dogo Argentino, seleccionando sus virtudes: Valentía, predisposición para el trabajo, incansable, insensibilidad al dolor, eficiencia en la lucha; y eliminando sus defectos, pues eran inútiles para cualquier otro fin diferente de la lucha contra sus congéneres, además, carecían de olfato y velocidad.


Bulldog del año 1900

Alano del año 1920

Alano "Ardito"

2. Bullterrier: Se utilizaron tres ejemplares, uno de los cuales resultó transmitir la sordera, error que les costó muchos quebraderos de cabeza con posterioridad.

3. Bóxer: Fueron incluidos en la genealogía del Dogo en formación al menos 3 ejemplares, que aportaron su gran valor y capacidad de aprendizaje y obediencia.

4. Bulldog Inglés: Aportó su tenacidad en la lucha y fuerte mandíbula. Esta raza fue muy poco utilizada por los Nores Martínez porque estaba ya presente en el Viejo perro de pelea cordobés y además, daba mucho prognatismo y reducía demasiado la talla.
Antes de 1954 utilizaron 4 ejemplares de esta raza: uno atigrado, y tres blancos.

Nota: Cuando a causa de la consanguinidad, el dogo se les “apetizaba”, introdujeron razas gigantes como el Gran Danés (Dogo Alemán), el Irish Wolfhound y el Mastín del Pirineo para mantener la buena altura, característica esta que les preocupaba bastante.

5. Gran Danés: Antes de 1954 utilizaron un ejemplar atigrado, 6 ejemplares arlequines (uno de los cuales tenía una pequeña manchita clara en un ojo que les costó bastante eliminar), un cruce de Irish Wolfhound con Gran Danés, y un cruce de Gran Danés con Viejo perro de Pelea Cordobés, de 75 cm de alzada, que según comenta Agustín en la página 68 de su libro “Historia del Dogo Argentino”, presentaba ya el soma del Dogo Argentino, por lo que cubrió muchas dogas ya por el año 1935.


Agustín Nores Martínez con "Countess" en 1938. Hembra Gran Danés arlequín que aportó su sangre a la formación del Dogo Argentino a partir de 1937.

6. Pointer: Aportó su gran olfato, con la capacidad de ventear, y el buen carácter. A esta raza se le dio especial importancia en la formación del Dogo Argentino, pues de ella ha heredado una de las carácterísticas físicas más especiales que forman su sello racial, el hocico levemente cóncavo.
Antes de 1954 se utilizaron al menos 8 ejemplares de distintos colores.

7. Irish Wolfhound (Galgo Irlandés): Esta raza era extremadamente admirada por los Nores, pero no pudieron encontrar ejemplares de la misma hasta bien avanzada la formación del Dogo.
Aportó su buen carácter, tamaño y aptitudes para la caza.
Además del cruce Gran Danés e Irish Wolfhound mencionado anteriormente, los Nores utilizaron al menos otras dos parejas de esta raza procedentes de las mejores líneas americanas.

8. Dogo de Burdeos: Emplearon un único ejemplar puro de esta raza en la formación del Dogo, además de un cruce de Dogo de Burdeos y Bullterrier (o viejo perro de pelea Cordobés).
Aportó buenos cráneos y mandíbulas, muy musculosas y buena altura.
Esta raza fue poco utilizada por dar un reflejo amarillo en el pelo difícil de eliminar.

9. Montaña del Pirineo: Aportó un excelente olfato y gran talla, carácter bonachón y gran rusticidad. Dejó como defecto el dedo aberrante y un pelo algo largo.
Antes de 1954 se utilizó una única pareja importada de USA, Cote de Neige Van du Nord ("Napoleón") y Cote de Neige Pavanne ("Josefina"), hijos de campeones, (a partir de 1948), para recuperar la talla que los dogos en formación habían empezado a perder. El macho cubrió muchas dogas en formación.


Marjorie Butcher del criadero Cote de Neige en Western Massachusetts con los Campeones Cote de Neige Beau Patou, Orage of Cote de Neige, y Cote de Neige Vidangeur.

AKC Champion Quibbletown Jim Dandy, descendiente de los Montañas del Pirineo del criadero Cote de Neige, en 1974

Finalmente surge el Dogo Argentino, en los años 50, pero se encuentran con un grave problema, pues más de la mitad de los cachorros nacidos eran sordos.

2ª FASE. RECUPERACIÓN DE LA RAZA Y RECONOCIMIENTO.

Entre 1954 y 1964.
Agustín Nores Martínez toma las riendas de la selección del Dogo Argentino tras el asesinato de su hermano Antonio, el 2 de diciembre de 1956, encontrándose con que la raza casi se había extinguido, y los ejemplares que quedaban, habían sido utilizados para peleas por los campesinos. Esta gimnasia “antifuncional” había cambiado el carácter del Dogo Argentino.
Agustín utilizó nuevamente ejemplares de Mastín del Pirineo, de Irish Wolfhound y de Pointer en la selección y recuperación del caracter y la tipicidad Dogo Argentino.

Año 1964: La raza es reconocida por la Federación Cinológica Argentina.

Año 1973: La raza es reconocida por la Federación Cinológica Internacional y por el Kennel Club Argentino.

Nota: Es indudable que la base del Dogo Argentino es el “Viejo Perro de Pelea Cordobés”, pero eso no quiere decir que la creación del Dogo tuviese como objetivo su utilización en las peleas de perros, como muchos tienen el valor de afirmar demostrando así su falta de conocimientos sobre la raza, ambos conceptos son muy diferentes, y es muy grave confundirlos. Los libros que menciono anteriormente demuestran punto por punto, cuáles eran los objetivos de los creadores de esta raza canina, el más importante de ellos fue eliminar ese defecto, característica claramente recesiva a una de las raza que conforman su árbol genealógico, como es la agresividad hacia sus congéneres.

E-mail
Mª Carmen Martín
Dogos Argentinos "De Chibouk"
Córdoba (España)
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