Recuerdo que siempre hubieron perros en mi casa, mi padre era fanático del Pastor Aleman, asi que me crié aprendiendo sobre la raza, estructura, carácter, líneas de sangre... es algo que sin duda, viene de familia. Por aquellos entonces coincidía cada día al pasear a mis perros, con una pareja procedente de Argentina (Anibal Otaño y Mª Alicia Mauriño, varios años después fundadores del criadero “Del Bagual”, a los que debo mi encuentro con el dogo), que por encargo de unos estudiantes de veterinaria, trajeron de su país dos ejemplares de la raza Dogo Argentino. El destino sin duda, hizo que estos estudiantes no pudiesen permitirse el precio final de estos cachorros, así que decidieron dejar pasar la oportunidad, desapareciendo…. Una gran faena... pues los dos dogos, Nemo y Lonja de la Montería, estuvieron en venta muchos meses, pero la gente no conocía la raza…. el precio era elevado, y nadie finalmente se animó a comprarlos, quedando en manos de Aníbal y Alicia, que tuvieron que criarlos en un apartamento en Córdoba por falta de mas espacio.
Yo ya había empezado a ir a exposiciones caninas con mi perro, y animé a mis amigos a probar con sus dogos. Llego el día de la prueba, y entonces se dieron cuenta de la excepcional calidad de uno de ellos: Lonja de la Montería. La tipicidad y rusticidad que esa hembra tenía en aquellos años no se veía en las exposiciones españolas, y criadores y jueces, incluso de Argentina, quedaron maravillados con esa hembra.
Los dogos vivieron en un piso hasta casi los dos años, cuando sus propietarios por fin buscaron un lugar mas adecuado para tenerlos, y viendo la calidad de la hembra, criar con ella. Yo desde fuera, contemplaba gratificantemente la evolución de ambos perros, también los ejemplares de la raza que se presentaban en las exposiciones caninas, y acompañé a mis amigos a todos los viajes que hicieron en busca de sementales para Lonja, además de a las monográficas de la raza. No tenía posibilidad de adquirir un perro de esa raza, pues vivía en un piso, ya tenia dos perros, y por mi edad, aun no disponía de la independencia ni los medios suficientes para buscar un lugar más amplio, así que aproveché durante varios años para observar y aprender sobre el Dogo. Algo que después agradecí, pues tanto tiempo aprendiendo me permitió evitar hacer las cosas mal, adquiriendo con las prisas típicas, algún ejemplar sin la suficiente calidad. Fue en 1997 (yo tenia 21 años) cuando mi madre, viendo mi pasión por los perros, decidió buscar una casa mas grande, entonces pude por fin entrar en el mundo del dogo. Necesitaba una perra adulta, pues ya me había dado cuenta de que la única forma de hacer las cosas bien, era buscando algo ya hecho, con una genética bien seleccionada, un ejemplar que no me diese sorpresas en su crecimiento, y tenía claro que sería una hembra, base más importante de todo plan de cría. En uno de mis viajes "dogueros" como espectadora y acompañante, conocí a Malinche del Bagual, hija de Lonja de la Montería y Jerónimo Bravoure Blanche, hermana entera de mi amor platónico: Mataco del Bagual. Perra que como pago por una monta, estaba en manos de Francisco Castaño (Bravura Blanca). Me enamoré de esa hembra nada más verla en su chenil, y pregunté por ella. El destino otra vez hizo que esa hembra estuviese en venta…. y no me lo pensé. El precio era elevado, la perra tenía unos 3 años, un incisivo roto, no estaba socializada, y era problemática para sacar sus cachorros adelante (se le morían todos……) pero me arriesgué. Fue duro al principio, pues la perra no sabía caminar con la correa, todo le daba miedo, por desconocimiento…… y los primeros meses vivió en un piso, con mi malamute, 3 gatos y un cruce de pastor alemán!!!!!! mientras preparábamos la mudanza y arreglábamos los pepeles de la casa nueva… una locura, sí…
Pero la perra evolucionó favorablemente, y en apenas 2 semanas, se le habían quitado los miedos y podía pasear normalmente por la calle en pleno centro de Córdoba!! Respetó a mis gatos, era obediente, dócil, sociable, increíble cazadora (ayy los gatos del barrio!!! ) y se llevaba perfectamente bien con mis dos perros. El resto, está ya reflejado en esta web. Bueno, esta es la historia del principio “de Chibouk”, nombre de afijo que por supuesto, tiene su origen en uno de los mejores reproductores de Alaskan Malamute de la historia: Kioona’s Chibouk of Kaila. En aquellos años estaba en contacto con los criadores americanos propietarios de este ejemplar (Eileen y Christopher Gabriel, -Kaila Kennel- con los que estreché lazos viajando en el año 1997 a la Nacional Specialty de Estados Unidos - en Lousville, Kentucky-….acompañada de un grupo de excelentes amigos del mundo del malamute. Aqui van algunas fotos que hice allí....
Fue toda una semana aprendiendo de criadores americanos (estructura, genética, handling, peluquería... ), viendo en directo el trabajo que realizaban y los ejemplares de los que tantas fotos tenía. Había previsto traerme un Malamute del criadero "Kaila". Les pedí permiso para ponerle a mi criadero el nombre de ese gran ejemplar, y me lo dieron encantados. El destino otra vez hizo que estos criadores tuviesen que dejar de criar por problemas de salud, así que mi pasión por la raza que me hizo entrar de lleno en el mundo del perro quedó aparcada, permitiéndome así reservar todas mis energías y conocimientos adquiridos durante los años precedentes, para el Dogo Argentino. Nota: Agradezco a mi madre, y mi perro Freddie (Calígula de Kampelo's), todo lo que sé y soy hoy en el mundo del perro, sin ellos sin duda, todo esto no sería posible. Mª Carmen Martin |
||||||||||||||||||||||||
![]() |
Mª
Carmen Martín Dogos Argentinos "De Chibouk" Córdoba (España) Movil: +34 666 378 888 Tel: +34 957 463 448 |
|